21 de Octubre

Estoy cansado, no pude dormir la noche anterior pensando en este Lunes, me encuentro ansioso, cada 5 minutos reviso el teléfono y observo la hora... 10:45, 10:50, 10:55, 11:00, a las 11:02 termina la consulta con el paciente.
Mi compañero me observa, nota mi incomodidad y se ríe... Él conoce plenamente la situación en la que estoy y sabe que me depara el día de hoy o por lo menos conoce mis planes

- Pídale el permiso al Doctor ya y se va, aproveche antes que llegue el siguiente paciente.

Titubeo sobre hacerlo o no, pero pienso en ella y me decido

- Doctor, que pena tener que pedirle esto pero es que tengo un compromiso importante ¿Me permite irme ya? La hora que falta de consulta se la repongo mañana o el miércoles.
- Sí, hágale fresco.

A los 2 minutos ya tengo el fonendoscopio, la bata, el esfero y el martillo de reflejos en la maleta. A los 5 minutos ya estoy saliendo de la torre B mientras me pongo un buzo gris, pido el ascensor, reviso una vez más el reloj del teléfono y la ansiedad se apacigua mientras espero que llegue el ascensor. A los 10 minutos estoy en el peatonal esperando a que pare algún taxi

- Buenos días, al centro comercial Titan por favor

Pasa el tiempo de manera muy lenta, el recorrido se me hace apacible mientras el cielo Bogotano anuncia que al igual que mi último encuentro con ella lloverá. Y efectivamente faltando 5 minutos para llegar a mi destino empiezan las primeras gotas a anunciar una tarde llena agua, frío y experiencias
Pago el taxi y mientras entro a este centro comercial en el cual nunca había estado, no sé a donde voy simplemente busco un baño donde pueda arreglarme, encuentro uno cerca a la plazoleta de comidas, me cepillo los dientes mientras cuento el tiempo que me queda. Guardo mis cosas y reviso la hora.
11:57 AM
Perfecto, tengo 1 hora para planear que hacer... Recorro el centro comercial y me decanto por comer algo con ella y pasar el tiempo en la azotea.
Faltan 20 minutos para la 1:00 PM, me siento en una banca en el 4 piso para calmar la ansiedad pero no puedo, tomo mi teléfono y le escribo a mi mejor amiga

- Parce, estoy muy ansioso, la cita es en 20 minutos ¿te puedo llamar?
- Obvio

Saco de la maleta una botella de agua, bebo un sorbo y me dispongo a llamar.
Resumiendo la conversación las cosas son más o menos así

- Hola Daniela
- Cuéntame
- Marica, estoy asustado, que tal que no se den las cosas y se vaya todo a la mierda
- No seas bobo, te apuesto que ella está igual o incluso más ansiosa y ¿porqué se iría todo a la mierda?
- No sé, hoy es diferente, hoy el fin de la cita es poderla besar por primera vez, claro si se dan las cosas pero... ¿Y si no se dan?
- No has pensado que ella tal vez también quiere eso, sino no hubiera aceptado ir contigo a la cita
- Ya ni se que pensar, solo sé que hoy es matar o morir y presiento que va a ser morir
- En serio, no seas tonto, relájate, masca un chicle, disfruta y no fuerces nada deja que todo fluya
- Ya casi es la hora, ¿Algún último consejo de mujer?
- No se te olvide aplicarte perfume, suma muchos puntos
- Listo, en serio Daniela, muchas gracias
- Relájate que todo saldrá bien

Mientras guardo el teléfono en el bolsillo y espero a que llegue la llamada esperada, me quedo observando la gente, tomo grandes bocanadas de aire y espero...
Sin tener que esperar mucho suena el teléfono, sé que es ella, nuevamente siento como el corazón se me quiere salir del pecho, saco rápidamente el teléfono y ahí está su nombre en la pantalla

                                           Llamada entrante de: XXXXX XXXX 🎨

Con una mezcla de felicidad y nervios contesto:
- Aló
- Hola, ya llegué
- Perfecto, ¿en dónde estas?
- En el 3 piso, en la tienda Zara ¿y tú?
- Sinceramente no sé, quédate allí y pregunto como llegar a la tienda
- Dale, voy a entrar a ver una cosa en la tienda y me avisas cuando llegues
- Ok, ya nos vemos

Cuelgo el teléfono, tomo mi maleta, trato de arreglarme el buzo gris que llevo puesto, reviso que mis cordones no estén sueltos y por último otro sorbo de agua y me dispongo a buscar un guardia de seguridad para que me de instrucciones de como llegar al Zara, no pasa mucho hasta que ubico la tienda y veo que al frente hay una pequeña sala de estar, me siento y le escribo
- Estoy al frente de la tienda ¿Dónde estás?

A los 15 segundos recibo su llamada y le respondo
- Estoy al frente de la tienda no te veo
- Yo ya te vi, estoy detrás tuyo

En este punto se me pinta una sonrisa gigante en la boca

- No quiero voltear a mirar, apuesto a que estás vestida hermosamente y yo con una pijama médica, un buzo, una maleta y cara de trasnochado
- Eso es lo que te hace único
Me río y cuelgo el teléfono, lo guardo en el bolsillo y me levanto para posteriormente darme la vuelta y verla a unos 6 o 7 metros de distancia, ¿Qué puedo decir?, ¿Cómo describir mi emoción de verla?
Allí está con su contextura flaca y alta, el pelo dorado y ondulado que le llega hasta los hombros, la piel blanca y perfecta, sus ojos de color café claro y un vestido beige con un bolso que realza su porte de alta alcurnia.
¿Cómo la salude? No recuerdo, tal vez un beso en la mejilla tal vez un abrazo tal vez un hola insípido no sé, solo recuerdo que caminábamos sin un norte, yo siguiéndola a ella y ella a mí, paseando y hablando por los pisos del centro comercial. En un punto llegamos a la plazoleta de comidas y le pregunto si tiene hambre y desea comer algo a lo que me responde con un "no, no me siento con hambre" de cierta manera la entendí, me sentía igual, si bien mi última comida de ese día fue un tinto con huevo y un pan de desayuno no sentía la mínima necesidad de comer, tenía una sensación de plenitud increíble. La llevé a la azotea, la iba a acompañar  fumar un cigarrillo y seguir nuestra plática, pero no fue posible, era prohibido fumar allí y el guardia de seguridad iba y venía. Posteriormente tras 15 minutos de plática al aire libre el clima se pone aún más frío de lo que está, le ofrezco mi buzo gris el cual recibe con agrado y se lo pone...
Que linda se veía portando ese buzo gris el cual le quedaba demasiado grande pero que ella portaba con cariño, le ofrezco mi mano para ir a caminar y me la acepta, que sensación tan plena sentía mientras caminaba con ella, era raro, me sentía único, como la persona más afortunada por tener una persona correspondida. Llegamos a la salida del centro comercial, le pregunto si le interesa ir a un pequeño parque que queda al lado del centro comercial, me responde con un "No, por esta zona vive un tío y si por pura casualidad me ve fumando me mata" Me desconcierta un poco, ¿Cuál es la posibilidad que eso ocurra? Da igual, le propongo ir al centro comercial San Rafael, un sitio cercano, que ambos conocemos y que nos ofrece un espacio más íntimo, ella acepta, entramos nuevamente al titan, y esperamos en un sillón a el Uber.  Ella se recuesta en mi hombro y me dispongo a abrazarla, me sentía raro, bien, completo...
30 minutos poco más poco menos fue lo que nos demoramos en llegar a el San Rafael, entramos y vamos a una librería que se encuentra en el segundo piso, allí me platica sobre algunos libros que quiere leer, yo la escucho atentamente y dejo que ella hable, me gusta la pasión con la que habla sobre las cosas que le gustan, salimos de la librería y vamos posteriormente a un Miniso y a un Dolar City. Las cosas van muy bien, la plática es muy amena, nos reímos, sin darnos cuenta ya está atardeciendo, la llevo a un pequeño parque que queda en la entrada del centro comercial frente a un Tostao, buscamos entre todas las bancas una que no esté rota o por lo menos tan rota, allí vemos como poco a poco el sol se esconde, toma su bolso y saca un cigarrillo el cual prende con un fósforo. Toma una calada profunda y da un gesto de placer, como si hubiese anhelado ese cigarrillo todo el día, no hay nada que decir, juntos apreciamos el silencio mientras ella termina su cigarro el cual se consume lentamente mientras se acerca cada vez más y más al filtro.
Sus siguientes palabras que recuerdo con mucha claridad son

-¿Estás seguro de estar con una vieja así como yo?
- Sí, aunque no lo creas he pensado mucho en esto, pero te veo como una aventura, no en el man sentido de la palabra sino en el sentido de que me ofreces cosas que nunca he experimentado y deseo vivir contigo... De cierto modo te veo en varios de mis planes

Toma el cigarrillo (o lo que queda de este), lo apaga contra la banca y lo deja en el suelo mientras procede a mirarme a los ojos mientras sonríe. Pone sus piernas encima de las mías, toma mi mano derecha y la agarra con firmeza, mientras con mi mano izquierda le consiento las piernas. Me dice...

-Estoy tan feliz, deseo que este día no termine

Doy la sonrisa más sincera de mi vida y le respondo

- No pienses en que la cita está terminando, deja de pensar tan a futuro y disfruta este momento conmigo
- Esta bien

En mi mente empecé a considerar todo, la situación, el hermoso atardecer naranja Bogotano post llovizna, nuestra posición, el lugar, estaba 100% seguro que este era el momento para besarle. Recojo como puedo todo mi valor y le digo

- Me preguntaste si quería estar con alguien así como tú, estoy tan seguro que te podría dar un beso ya mismo

Veo una pequeña reacción de sorpresa en su cara pero me dice nada, me empiezo a acerca lentamente a ella y veo que empieza a dudar de la situación, yo estoy decidido pero veo mucha duda en su cara y me responde

- En público no, no me siento cómoda

Se me derrumbó el mundo en 1 segundo, estaba confundido, alejé mi rostro cerré los ojos y di un pequeño suspiro, tan pequeño que estoy seguro que ella no notó.
Su acción me tomó por sorpresa, pensé que era el momento perfecto, no había mucha gente al rededor y la poca gente que había se encontraba lejos o por lo menos eso es lo que yo consideraba...
Súbitamente mi mano empezó a temblar, era consciente de esto e intentaba no temblar pero me era imposible

- ¿Estás bien?

Me pregunta con una cara de intriga

- Sí, es el frío... No le des mucha importancia

No, definitivamente no estoy bien en esa palabra de no me siento cómoda en público y en esa duda de su cara se cayó toda mi seguridad, todo, absolutamente todo estaba mal, empecé a conspirar en mi mente contra mí mismo... La confianza la perdí en ese momento, cosa que más tarde me costaría aún más y daría lugar a la conclusión final del día

- Déjame invitarte un café para el frío
- De una

Le respondo mientras trato de comprender lo que está pasando, me sentía raro, desrealizado, mareado, tenía un nudo en la garganta

Posteriormente ella tomó la colilla del cigarrillo que dejó en el piso para botarla en una caneca.
Mientras ella botaba el cigarrillo  en la caneca que se encontraba a unos cuantos metros yo tomaba mi maleta y me preguntaba
¿Qué hice mal?, ¿En dónde fallé?, ¿Capté mal señales?... La cagué, el beso no era para esta cita, ¿Qué debo hacer?
Entramos agarrados de la mano nuevamente al centro comercial, el temblor persiste pero con menor intensidad, dejo mi maleta en una silla del Oma y voy donde ella está

- ¿Qué quieres tomar?
- Un Latte está bien

Nos sentamos y seguimos nuestra plática mientras esperábamos a que nos trajeran el café, de algún modo seguimos conversando como si nada, el buen ambiente persistía a pesar de lo que había pasado hace 10 minutos en las bancas y a pesar que por dentro me moría.
Nos tomamos el café, conversamos otros 5 minutos y subimos a las terrazas del San Rafael
Allí en la terraza escogimos la mesa más alejada y nos dispusimos a seguir platicando, ahora la temática de la charla era más sobre mí, recuerdo una que otra pregunta sobre mis experiencias vividas hasta el momento en mi carrera. Esta corta plática duró tal vez unos 20 minutos, me pidió que le enseñase a usar el fonendoscopio y se quedó jugando con este durante unos 5 minutos mientras me pregunta el cómo funciona y el que se debe escuchar con este.
Cuando se cansa de jugar con el fonendoscopio y se dispone a devolvérmelo para que lo guarde le pregunto

-  ¿Te has dado cuenta que hoy nos vimos a la una de la tarde y ya son las seis y media?
-  Sí, el tiempo se me ha pasado volando y he disfrutado muchísimo, ¿sabes? Te quiero invitar a ver una película, que dices, ¿Te animas?
- Claro que me animo

Entramos a la función VIP, ella pagó dos asientos pero durante toda la película usamos solo 1, estábamos con muy poca gente, reclinamos una silla y se acostó en mi hombro, me sentía increíblemente tranquilo, recuerdo mucho como ella me abrazaba y tomaba mi mano mientras con mi otra mano le acariciaba las piernas mientras eso ocurría más aumentaba la libido.
Casi después de 2 horas de estar allí le pregunto de manera súbita si la puedo besar, se queda callada durante unos cuantos segundos mientras veo nuevamente la duda en sus ojos, esta bien me responde.
Me acerco de manera lenta y veo que tiene los ojos cerrados, cierro los míos también y procedo a besarle pero, en ese momento algo en mí duda, siento mi mano temblar como hace poco más de dos horas en el banco y me empiezo a preguntar si esto es lo que ella quiere, si este beso que estoy próximo a darle es correspondido o simplemente me dijo que sí por salir del paso, me pongo tenso y nos besamos pero no lo siento real, lo siento frío y crudo, siento como no me nace besarla después de unos poco 5 segundos retiro mi cara y le digo.

- Lo siento

Veo su sorpresa en la cara, no me dice nada, ahora sí se fue todo a la mierda, lo sé, lo siento, lo jodí todo, en mi mente trato de justificarme pero no puedo, lo que pasó en el banco me lastimó lo suficiente como para dejar mi confianza, seguridad y ego tres metros bajo el suelo, no me siento cómodo y simplemente siento la necesidad súbita de fumar un cigarrillo.
En este punto me llega un recuerdo de hace 5 años, en ese recuerdo estoy en la entrada del aeropuerto José María Córdoba en Medellín, estaba con un compañero del colegio llamado Jaramillo, estamos sentados en un andén platicando mientras me acompaña a esperar a que llegue la hora para que pueda tomar mi vuelo a Bogotá, en este punto saca media cajetilla de cigarrillos y se dispone a prender uno y me pregunta

- ¿Quiere fumar uno?
- Nunca he fumado
- No es difícil, pero al principio le fastidia la garganta
- Le acepto una calada

Ahí en ese momento a mis 16 años tuve mi primer contacto con el cigarrillo, mi primera calada y que no sería la última de ese día, entre calada que iba y venía nos fumamos 4 cigarrillos, hablábamos de ese viaje con el colegio a Medellín y sobre temas sin importancia para posteriormente despedirnos con un choque de puños y hacer el trámite de ingreso para tomar mi respectivo vuelo.

Terminó la película, se prenden las luces y me doy cuenta que en esa sala del cine eramos por mucho 10 personas distribuidas en toda la sala, unos iban solos otros en pareja como ella y yo.

- Ya pedí el Uber, ¿Me puedes acompañar a tomarlo?
- Sí, por supuesto

Noto como hay una distancia gigante entre nosotros, una hermosa tarde prometedora opacada por las decisiones incorrectas y tal vez el azar.
Salimos por el Carulla del centro comercial, con una voz plana y sin emoción me pregunta

- El Uber toma toda la boyacá ¿Te puedo acercar un poco a tu casa?
- No me sirve la ruta, fresca. Hablamos más tarde
- Esta bien, chao

Nos despedimos como dos extraños, no me nacía abrazarla ni darle un beso de despedida solo quería sentarme a fumar y reflexionar solo en algún parque, después de ver como se sube al uber y este se dispone a seguir su ruta tomo mi buzo gris que ella me devolvió previamente, me lo pongo y me dispongo a irme a pie hasta mi casa.
Camino lentamente, pensando en lo que pasó, tratando de digerir toda la información recuerdo como hace aproximadamente uno o dos meses atrás hablé con un amigo en las terrazas de ese mismo centro comercial y le hablé sobre lo maravillosa que era ella y como compartíamos muchos gustos, pero también le hablé de como somos de tan diferentes mundos. Recuerdo vívidamente como le dije

- Esa niña es fuego y me voy a terminar quemando, pero es algo que quiero vivir, no me importa lo que pase, me vale huevo si me quemo, quiero ver hasta donde puedo llegar con ella ya sea una relación formal o simplemente un hasta nunca.

Y efectivamente mientras recordaba eso me di cuenta como me quemé por jugar con fuego.
Después de casi, 35 minutos y ya siendo al rededor de las 9:25 Pm llego a mi barrio, tomo mi billetera y cuento 1700 pesos en monedas, voy a la cigarrería y compro dos lucky blancos y pido que me fíen lo que me falta para el bricket, la que atiende la cigarrería me conoce de años y me responde con un "Deja así", guardo en el bolsillo las cosas y entro a mi casa.
Me siento enfermo, siento que el día fue un sueño, el día pasó de una manera tan súbita que a penas tenía ganas de comer algo, después de todo mi última comida fue un Latte que ella me invitó, reviso mi teléfono y veo varios mensajes de ella, no tengo ganas de leerlos pero lo hago, es lo correcto para terminar ese día tan pesado.

- No es por hacerte sentir mal, te lo juro, pero estoy traumatizada jajajaja; A ver, si te lanzas te lanzas o no te lanzas. La verdad no sé que decirte, si te soy honesta la verdad se me aclararon unas cosas que estaba dudando...
- Por favor sigue
- Fresco hablamos mañana, voy a pensar un rato

No respondo nada, me siento aún peor más enfermo, sé que la cagué muchísimo.
No hay nadie en la casa, mi madre llega hasta las 10 de la noche así que me empiezo a quitar la ropa para bañarme y tratar de disipar el cansancio acumulado con el agua caliente de la ducha.
Me baño de manera automática ya que mi mente solo piensa en ese beso de 5 segundos, trato de pensar en algo más como lo que debo hacer el día siguiente o los parciales finales de mi universidad que están próximos pero mi mente me castiga con el mismo recuerdo, sus labios rosados junto a los míos, suspiro, termino de ducharme y salgo hacia mi cuarto. Mientras me visto con una pantaloneta y una camiseta cómoda saco del bolsillo los dos cigarrillos y el bricket, los pongo en una repisa abro las ventanas de mi cuarto y me dispongo a fumar mis primeros cigarrillos después de 5 años.
Una calada profunda, me irrita la garganta y empiezo a toser, justo igual que hace 5 años allá en Medellín. otra calada menos profunda que dejo en mi boca mientras me acostumbro poco a poco a la irritación en la garganta... Otra calada y tos, otra calada y tos, repito el ciclo hasta que se consumen los dos cigarrillos y caigo en cuenta que malgasté los 1700 porqué no pude disfrutar los cigarros como me hubiese gustado.
Pienso en ella, trato de ponerme en su posición y simplemente me rompo, siento la necesidad de llorar, siento el nudo en la garganta, siento como se me aguan los ojos y deseo llorar, es lo que más deseo en ese momento hacer una catarsis y descansar pero no soy capaz, por más que lo intento las lágrimas no salen y hasta el día de hoy siguen sin salir las lágrimas que llevan su nombre.
Estoy tan cansado, me recuesto en la cama, conecto el teléfono al cargador e intento esperar a que llegue mi madre para saludarla e irme a dormir pero el cansancio y el carrusel de emociones que tuve en todo el día me pueden más... El último pensamiento de esa noche fue en la pintura El beso de Gustav Klimt, la pintura favorita de ella, realmente me hubiese gustado despedirme de ella de la misma manera que lo hacen en esa pintura... Pero la realidad fue otra, la realidad fue un adiós agrio y seco, me da una nueva sensación de nudo en la garganta y en ese instante caigo rendido abrazado por mi almohada.

                                                                  El beso (1907-1908)
                                                                  Gustav Klimt

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