24 - 25 de Octubre

Es 24 de Octubre, suena el despertador y actúo de manera automática frente a la rutina, tengo un ánimo plano y la mente en blanco, no sé de ti desde el día de ayer cuando me escribiste diciéndome que querías contarme algo curioso que pasó en donde estabas a lo que te respondí que con gusto te escucharía, pero que sería en la noche. Nunca me respondiste al mensaje donde te preguntaba si te podía llamar (Debo admitir que esa actitud evitativa me exasperaba, pero me ponía en tu lugar, trataba de ser comprensivo y entendía que debías asimilar lo que ocurrió el 21 de Octubre).
Salgo de mi casa, pago el pasaje de Transmilenio y me dispongo a esperar el K23. Llega y me dispongo a buscar un asiento pegado a la ventana y procedo a perderme en los pensamientos, la música y  el paisaje Bogotano de la mañana. El viaje que dura 40 minutos se siente como de 20 minutos, tomo la maleta, me pongo mi buzo, salgo de la estación Salitre - El Greco, entro al Compensar y me dirijo a la sala de juntas de la Torre B en la cual hay exposición por parte de una compañera sobre manejo general del paciente intoxicado.
Llego al edificio, mientras me dirijo al baño me retiro los audífonos, llego al baño y me echo agua en la cara para reconectarme con el mundo que me rodea mientras repito en mi mente la promesa que me hice hace 2 días "De ahora en adelante y sin importar lo que suceda con  ***** **** y las decisiones que ella tome las voy a asumir" Lleno mis pulmones de aire y me doy 5 segundos para ponerme la máscara de que todo está bien, salgo del baño, tomo el ascensor y entro a la sala de juntas. Saludo a mis amigos y con la máscara ya puesta empiezo actuar el papel falso que me quiero creer.
Me encuentro a mi amigo que me incitó a pedir el permiso temprano de el Lunes para verme con ella, me ve, me da su risa burlona y me dice

- Que más, como va todo
- Bien parcero y usted qué, ¿Usted expone cuando? ¿Hoy?
- No, yo tengo el penúltimo tema, todavía falta
- Entonces, ¿quien expone?
- Creo que le tocaba a una vieja pero ni idea quien, y pues la doctora expone el otro tema
- Listo, ojalá no se demoren tanto, tengo caso clínico con el Dr. Duran y no estudié nada
- Igual usted sabe que la doctora nunca se demora tanto, venga y hablando de otras cosas ¿Cómo va con ***** ****?
- Bien parce, ahí vamos hablando normal
- Ahhhh, y que, ¿Ahora que sigue con ella?
- Pues marica, esperar a ver como se desarrollan las cosas, tengo planeado hablar con ella en la noche

Cambio el tema como puedo, me siento y me dispongo a prestar atención a la exposición que está próxima a empezar, mi actitud y mis expresiones son normales pero me quedo viendo un punto fijo en el horizonte mientras por dentro tengo una tristeza y soledad gigantes que me carcomen el alma y me distraen de la realidad. Mis amigos no saben lo que pasó con ella, lo último que les comenté fue que la besé y que todo salió bien, no les conté todo porqué no sabía en que punto me encontraba con ella, no sabía si lo que pasó en la última cita era un bache que podía ser olvidado y que próximamente me vería con ella o si era el fin de todo, simplemente quedaba lo más frustrante que era la espera de que ella me respondiera el último mensaje, realmente no le escribía desde ayer porqué no la quería agobiar y sé que si ella no me escribía era por algo y también sabía que debía ser paciente.
El tiempo pasaba de manera lenta, no hallaba una manera de quitármela de la cabeza, era una ansiedad intensa que ocupaba mi cabeza.
Después de 4 horas que parecieron 6 terminamos la clase, me despedí de mi amigo y le dije que hablaríamos mañana ya que el tenía día libre y yo tenía clase en la universidad.
Salí rápidamente del edificio y empecé nuevamente el ritual habitual, ponerme el buzo, ponerme los audífonos, entrar a la estación y auto afligirme con mis pensamientos mientras contemplo los graffitis de la 26 y los paisajes de Chapinero. Llego a Alcalá, salgo de la estación y espero el SITP que me llevará a la universidad... Cuando ya me encuentro en la universidad voy a la papelería e imprimo los apuntes de la clase que me prestó mi amiga y simplemente espero a que empiece el caso clínico.
En medio del caso clínico me doy cuenta que estoy muy cansado mentalmente, la semana ha sido exigente y con ella en mi mente todo se hace más difícil, así que decido irme a pie hasta mi casa, es un recorrido relativamente largo pero me ofrece el tiempo para reflexionar a solas y hacer paradas en algunos parques de la zona que conozco y que me ofrecen paz.
Apenas termina la clase y sin despedirme de nadie salgo rápidamente de la universidad y empiezo mi caminata que durará 1 hora hasta mi destino según Google Maps, trato de ir lentamente, estoy cansado de ir corriendo en la vida, odio ese defecto mío de llevar todo a la carrera y con impanciencia.
No quiero más eso.
Decido caminar las calles Bogotanas con la calma de los vagabundos, la curiosidad de los turistas y la apacibilidad de un sabio que se no se turba ante los eventos fortuitos.
Caminando encuentro un Oxxo y decido entrar.

-Buenas tardes, me da por favor un paquete de Lucky Blanco, un Bricket y un Trident azul

No me alcanza la plata, es o cambiar el Bricket por unos fósforos o llevar el paquete y el bricket dejando por fuera los chicles. Doy prioridad a los chicles y cambio el Bricket por los fósforos "Qué idiota", pienso, esta mañana vi el Bricket al lado de la maleta y se me olvidó guardarlo, salgo del Oxxo y procedo a prender un cigarro mientras voy caminando, las caladas no me calman pero sí consumen todo el cigarrillo... Tomo un desvío de la ruta y llego al parque de la 143 con 16, cruzo el parque de extremo a extremo y me recuesto en un árbol, conecto los audífonos y empiezo a perderme en la música mientras prendo mi segundo cigarrillo y espero... Nada... Empizo a mascar un chicle durante 10 minutos y sigo esperando... Nada... Me harto del chicle así que lo dejo en el envoltorio y lo guardo en mi mano junto a las colillas de los cigarros ya extintos, me siento bajo el árbol y miro con curiosidad los militares que hacen guardia en el parque, ellos al igual que yo parecen esperar a que algo suceda. Me paro, busco una caneca y boto el chicle junto a las colillas, noto que mi mano quedó impregnada de un olor fuerte pero terriblemente agradable, me parece fascinante ese olor a tabaco y menta. Me recuesto nuevamente bajo el árbol, el calor cáustico de la tarde Bogotana empieza a menguar y la brisa empieza a anunciar la entrada de la tarde, reviso la hora del celular, son las 5:00 PM, sé que sales a las 4:00 PM de estudiar y me desconcierta que no me escribas, me canso de esperar en el parque así que prendo mi tercer cigarrillo del día y me dispongo a seguir mi ruta, camino una cuadra y me percato como mi entrepierna vibra varias veces. Siento pálpitos, dudo entre sacar ya el teléfono o esperar a llegar a mi casa, decido que si ya fui capaz de esperar más de 24 horas desde la última vez que hablamos puedo esperar 20 minutos hasta que llegue a la casa además nada me garantiza que esos mensajes sean tuyos así que me dispongo a disfrutar las caladas y el atardecer mientras camino lentamente...
Llego a mi casa, entro rápidamente y no saludo a mi mamá, entro con urgencia al baño con la excusa que estoy que me orino, falso, me estoy lavando las manos con jabón y la boca con Listerine para repeler el olor a tabaco, cuando termino me aplico un poco de loción que llevo guardada en la maleta y empiezo a mascar otro chicle. Salgo con cuidado y dejo mis cosas en el cuarto, me cambio la ropa y ahí sí decido saludar a mi madre mientras ella me calienta el almuerzo en la cocina.
Abro WhatsApp y veo que efectivamente eres tú, leo el mensaje que dice más o menos así...

- Hola, oye pasó algo y ayer no te pude responder pero hoy si quiero hablar contigo, ¿tienes tiempo?

Era más obvio que iba a acceder, sin embargo quería descansar un rato antes de hablar contigo por dos razones, la primera es que quería pensar bien lo que te quería decir, la segunda razón y la más obvia es que estaba cansado física y mentalmente... Salir todos los días de mi casa al hospital o al Compensar a ver pacientes y/o revisar tema para salir contra reloj hacía la universidad a revisar casos clínicos y tener que salir una vez más totalmente agotado a la casa es una carga que poco a poco a través del día me consumía, sobretodo si el último tramo lo hacía a pie. Amo lo que hago pero también sé que debo cuidar de mí y ese descanso era muy necesario.

- Hola mona no te preocupes, mira es que acabé de llegar de la universidad y estoy un tanto ocupado, ¿Te parece si te llamo en la noche tipo 9 o 10?
- Dale, no te preocupes, más tarde hablamos

Llegó la hora, te llamo y hablamos

Me siento feliz, escuchar tu voz me reconforta, la última vez que escuché tu voz fue cuando nos despedimos en el San Rafael... Empezamos hablando de cosas poco relevantes, me contaste el motivo por el cual no me llamaste ayer, me contaste sobre como ibas con el estudio, por mi parte te hablé sobre los pacientes que vi en la semana, sobre lo difícil que fue el día de hoy con los casos clínicos... Entre palabras que van y vienen son las 10 o tal vez las 11 y llegamos a uno de los temas principales que debíamos tocar

- Oye, te debo hablar sobre lo que pasó el Lunes
- No tenemos que hablar de eso si no quieres
- Mona, definitivamente sí quiero y necesito hablar de eso

Te oigo suspirar, la mandíbula me empieza a temblar y me empieza la ansiedad, me siento sin aire así que abro las ventanas de mi cuarto y busco un cigarro, lo prendo silenciosamente con el bricket, no quiero que sepas que empecé a fumar no quiero parecer débil frente a ti, cuando nos conocimos te comenté que no fumaba pero esta situación se me salió de las manos y el cigarrillo disipaba gran parte de mi ansiedad.

- Todo se fue al carajo cuando te traté de besar por primera vez en el banco, mona, me moviste la cara al momento del beso y ahí perdí toda la seguridad, me hiciste entrar en una duda gigante, pensé que la había cagado y en el cine simplemente la inseguridad pudo más...

No me respondes, siento un nudo en la garganta tan grande que el simple acto de tragar saliva se siente como tratar de pasar un trozo gigante de comida, tu silencio me dice mucho, me dejo caer en el sofá rojo de mi cuarto y te digo...

- ***** ****, ahora te voy a devolver una pregunta y de corazón necesito que me respondas una cosa, ¿Estás segura de estar con un man así como yo? Un man que es ansioso y duda en los momentos cuando debe mostrar más seguridad.
- No sé, no sé Camilo, no sé que pensar. Me di cuenta de muchas cosas pero creo que quiero seguir intentando y ver que pasa

Sentí que me quitaba un peso gigante en mis hombros, aunque en el fondo sabía que esa respuesta no te la creías ni tú... Nos reímos un rato hablando de cosas de nosotros y dejamos que la conversación siguiera su curso.

Llegó el día, son las 00:00 del 25 de Octubre, llevamos conversando una o tal vez dos horas, te felicito con las frases más toscas e insípidas que me llegan a la mente pero son sinceras y salen de lo profundo de mi corazón.

- Oye, ya es el día. Quiero felicitarte por tus 18 años, deseo que disfrutes el día con tu familia y con tus amigos, esto no es algo que ocurre todos los días, después de todo solo ya eres una adulta, pero eso no cambia el hecho que seas terriblemente consentida, te quiero, te quiero mucho y lo sabes... No importa lo que pase sabes que me puedes decir o contar cualquier cosa
- Yo también te quiero mucho
- Mona, ya está muy tarde y debo madrugar, hablamos más tarde
- Dale, que descanses
- Chao mona

Cierro las ventanas y me acuesto en la cama, tengo ganas de verla, quiero abrazarla y besarle pero no puedo, cierro los ojos y en mi mente recreo mis deseos...

Es viernes, me levanto cansado pero feliz, odio trasnochar pero haber escuchado ese te quiero de sus labios hace que valga la pena. Empieza un nuevo día y una nueva rutina...
Llegué del Compensar a mi casa a eso de las 3:00 PM y me tomé una parte de la tarde para escribirte un mensaje por WhatsApp. En este mensaje que te envíe a eso de las 7:00 PM te comentaba lo especial que eras para mí, lo mucho que te quería y que esperaba que estuvieses disfrutando de la fiesta en tu casa...
A la 1 de la mañana me llamaste, contesté medio dormido pero al escuchar tu voz me espabilé rápidamente, estabas muy tomada, la primera vez que te escucho tan embriagada.

- ¿Aló?
- Hola Camilo, ¿Qué estás haciendo?
- Estaba durmiendo, ¿Y tú en que andas, cómo está la fiesta?
- La gente ya se está yendo, mi papá me ayudó a subir al cuarto y estoy acá sola... Oye estoy desnuda y no sabes como me gustaría que estés aquí conmigo

Sonrío de manera pícara, el sueño se desvanece y empiezo a seguirte el juego

- No tienes ni idea de lo que daría por estar ahí contigo, pero dudo que tus papás me dejen entrar a tu casa a estas horas y menos aún cuando estás tan tomada

Sacas una carcajada mientras me dices con un tono de voz muy bajo casi susurrándome al oído

- Camilo estoy muy borracha, te llamaba para decirte que acabé de leer tu mensaje y te quiero, te quiero mucho, quiero hablar contigo todo el día, deberías estar aquí conmigo
- Aquí estoy, cuéntame lo que quieras, y no te preocupes que tenemos estos días que están por venir para que estemos juntos

Te vuelves a reír mientras sigues susurrando

- Te quiero decir algo super importante
- Cuéntame
- Te quiero
- Y yo a ti
- Te quiero decir otra cosa aún más importante
- Dímelo
- Te quiero decir qué...

Me cuelga, era algo que solíamos hacer cuando hablábamos por teléfono, un juego de niños muy tonto pero que nos sacaba risas. Me acosté nuevamente en la cama, tenía la libido al máximo y no podía dejar de pensarla, pensé que lo que había pasado en nuestra última cita había sido "Superado" y que todo iba a seguir como antes, como en los momentos de la cita previos al suceso de la banca, con nuestro romanticismo tímido y nuestros te quiero, que para ser un palabra tan simple nos llenaban el alma de felicidad y nos hacía sentir un bienestar adictivo o por lo menos para mí así era.

Estimadísima ***** ****. Como todo se fue a la mierda nunca te pude dar tu regalo de cumpleaños, pero hoy 25 de Marzo de 2020 cinco meses después te dedico esta obra de arte por tu cumpleaños.
¿Porqué 5 meses después? Porqué considero que de algún modo siempre te quedé debiendo un regalo que te prometí, así que te dejo una obra de arte que me recuerda a ti y a tu cumpleaños número 18. Espero que con esta dedicatoria cumpla mi promesa.

Esta imagen pintada por Raffaello Sanzio representa a las tres de las gracias de la mitología Griega. Se dice que las tres cárites de esta pintura representan las etapas de desarrollo de la mujer siendo la mujer de la izquierda una representación a la doncella y la mujer de la derecha una representación a la madurez.

                                                                      Las tres gracias (1503-1508)
                                                                      Raffaello Sanzio
                                                       

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